USD 876 mil de la renta petrolera para sembrar el futuro agrícola de Lago Agrio?

Redacción: Masddigital -IA

SUCUMBÍOS. — La entrega de kits de herramientas, guadañas y motobombas para 402 productores de la parroquia 10 de Agosto (cantón Lago Agrio) abre, una vez más, el debate de fondo sobre el destino de la riqueza en la Amazonía ecuatoriana. El proyecto, valorado en USD 876 000, fue financiado con recursos gestionados por la autoridad del GAD parroquial, ante la Secretaría Técnica de la Circunscripción Territorial Especial Amazónica (CTEA).

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A primera vista, la dotación técnica a 20 organizaciones representa un alivio inmediato para el golpeado sector agrícola de la frontera norte. Sin embargo, bajo un análisis más agudo, esta inversión evidencia las contradicciones de una provincia que extrae la mayor parte del crudo del país, pero que debe disputar partidas presupuestarias para tecnificar la agricultura familiar.

La paradoja del Fondo Común: Dependencia del subsuelo para sostener el suelo

La CTEA administra recursos del Fondo Común y del Fondo de Desarrollo Sostenible, alimentados directamente por la actividad hidrocarburífera en territorio. En este sentido, la entrega de motobombas y guadañas en 10 de Agosto desnuda una realidad ineludible: los productores locales dependen del éxito de la industria extractivista para financiar las herramientas con las que buscan labrar su autonomía económica.

Foto: Autoridades realizan la entrega de herramientas agricolas alos beneficiarios

Mientras los campos de Sucumbíos siguen registrando el descubrimiento de nuevos pozos exploratorios para elevar la cuota de producción nacional, las comunidades de la superficie continúan arrastrando brechas estructurales de pobreza, falta de servicios básicos y carencia de infraestructura. La inversión de casi un millón de dólares en este proyecto agrícola es un paso positivo, pero sigue sintiéndose como un paliativo frente a los miles de millones de dólares que se extraen anualmente del subsuelo de Lago Agrio.

Tres convenios municipales:

La firma de convenios complementarios con la Alcaldía de Lago Agrio para la construcción de 28 corrales, la dotación de combustible para el tractor del recinto Chirimoyo y el diseño de una feria campesina apuntan a problemas estructurales crónicos: la falta de espacios de comercialización directa y el alto costo de los insumos.

No obstante, surgen interrogantes críticas:

La intermediación como barrera: La proyección de una feria campesina es una respuesta indispensable para evitar que el productor continúe perdiendo ante los intermediarios. No obstante, estas ferias requieren de políticas públicas sostenidas de vialidad y conectividad urbana para que no se conviertan en infraestructuras vacías.

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Hacia una verdadera transición pospetrolera

La gestión de las autoridades del Gobierno Parroquial de 10 de Agosto al captar fondos de la CTEA es técnicamente destacable en un contexto de constantes recortes presupuestarios estatales. Sin embargo, el periodismo independiente plantea la pregunta incómoda: ¿Hasta cuándo la soberanía alimentaria de la Amazonía dependerá de las regalías de los hidrocarburos?

Tecnificar el agro con recursos del petróleo no debería ser la meta final, sino el primer paso de una transición urgente. Mientras el país debate el futuro de la actividad extractiva y sus secuelas socioambientales, los agricultores de Lago Agrio demuestran que el verdadero y más sostenible motor económico de Sucumbíos no se encuentra en el subsuelo, sino en la superficie, esperando políticas públicas definitivas que dejen de tratar al campo como un sector secundario.

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